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El corcho es un producto natural y renovable, con propiedades físicas y químicas jamás igualadas por un material artificial. Se produce siguiendo un sistema integrado sostenible, sin embargo, su producción está en peligro ya que han surgido sustitutos artificiales cuyos fabricantes desarrollan agresivas estrategias de comercialización que amenazan con desplazar el corcho del mercado

Recomendaciones
Los vinos de mesa deben almacenarse recostados, esto hará que el corcho se humedezca con el propio líquido que resguarda y no se reseque. Si esto sucede propiciaría el paso de una mayor cantidad de aire y por tanto, la oxidación del vino, convirtiendo el alcohol que contiene en vinagre.

El vino debe estar en reposo hasta su consumo. Para poder identificarlo sin necesidad de mover la botella esta debe estar recostada con la etiqueta hacia arriba.

Al descorchar la botella el corcho debe oler a vino, cualquier otro aroma es indicio de alteraciones.

La punta del sacacorchos nunca debe traspasar el extremo inferior del corcho ya que puede arrojar fragmentos al vino.

Ni la primera ni la última porción del contenido de la botella son las óptimas para el consumo porque, en el primer caso puede llevar partículas desprendidas del corcho, mientras que en la última se concentran los sedimentos del vino.

 

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